martes, 3 de noviembre de 2015

LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA 22 - LEER Y COMPRAR LIBROS, ODIOSA COMPARACION - TRES



LEÑA PARA LA HOGUERA EDUCATIVA 22 - LEER Y COMPRAR LIBROS,  ODIOSA COMPARACION - TRES



“…la última década ha cambiado radicalmente las expectativas de los ciudadanos latinoamericanos. (...) De México a Chile, de Argentina a Brasil, de Venezuela a Colombia, las clases medias están impulsando una revolución… lo que ha cambiado es la sociedad y la política” 
José Juan Ruiz, economista jefe del BID.  El País, 11 mayo 2015


Introducción

Hace poco el pleno del Congreso del Perú prorrogó por tres años la exoneración del impuesto general a las ventas (IGV) de 18 % para libros y otros productos editoriales. La norma pretende incentivar a la industria editorial que edita, publica, distribuye, importa y vende libros y productos afines.

Entre 2003 y 2012, el valor agregado bruto de la impresión y edición de libros creció a una tasa promedio de 8,3 % anual. Sin embargo, tal como vimos y coincidimos con Guillermo Chalvezón en https://elblogdeguillermoschavelzon.wordpress.com/2015/05/15/vender-mas-libros-no-significa-crear-lectores/), hay la tendencia de favorecer a las cosas y a las empresas antes que a las personas. Retomemos en esa línea el análisis de este cuadro:

País
Población Absoluta de Habla castellana
(en millones)
Negocio del Libro
(en millones de US$)
Negocio del Libro
(en US$ por habitante)
México
121
400
3,30
Colombia
48
140
2,91
España
48
3.500
72,91
Argentina
43
300
6,97
Perú
31
32
1,03
Chile
18
120
6,66
Uruguay
3,3
38
11,51

... en función de esta pregunta:

¿Por qué los peruanos no gastamos más que US$1 por habitante y por año en libros?


Resolver la Interrogante (I):

Perú anda en el fondo de la tabla en cuanto al gasto en libros por persona y por año, pero como que no sorprende por la obvia correlación con PISA y casi cualquier estudio sobre la realidad de la lectura en nuestro país. Colombia tiene un índice muy bajo, pese a que la lectoría media casi triplica la peruana, y México está por ahí, pese a la inmensa inversión y esfuerzo logístico del estado desde la revolución mexicana, tremendo esfuerzo que ha contribuido más bien al desarrollo de los Estados Unidos de Norte América, país al que emigra una respetable cantidad de lectores mexicanos.

Argentina y Chile ocupan lugares intermedios. Argentina mantiene hace un siglo la educación obligatoria, laica, gratuita y pública de alto nivel, dañada a partir de los 60 por el neoliberalismo militar y civil, reflejada en el descenso de la lectura, y que se trata de revertir la última década. Chile podría estar en situación análoga, el retroceso aún no se distingue claro, su rebote es más bien político. Uruguay es difícil de evaluar, su cifra relativamente alta alude a una industria gráfica orientada al exterior, que suma las exportaciones editoriales al negocio local del libro, aparte los rasgos de estabilidad política y económica y buen nivel cultural y educativo de los orientales. 

España supera ampliamente las cifras latinoamericanas, cada español en promedio gasta en libros cada año 72 a 73 veces más que el peruano en promedio. Es verdad que la industria editorial española se ha comido los mercados de exportación que tenían México, Colombia y Argentina, pero el grueso de la venta de libros corresponde al mercado interno. Se nos hace cuesta arriba creer en los números desnudos y suponer una inverosímil correlación entre la compra de libros y el nivel educativo y cultural comparado de españoles con colombianos, mexicanos, argentinos y peruanos.

Resolver la Interrogante (II):

Las cifras reflejan libros vendidos, no leídos, y no hay forma de saber cuántos de los libros que se compran efectivamente se leen. Es mucho más sencillo conocer cuántos se venden o se colocan en circuitos ajenos a la compraventa, tenemos que preguntarnos lo básico: quiénes son, dónde están y qué hacen todos esos compradores / lectores, y saber que nada podemos decir de la proporción de la diferencia entre compra y lectura, excepto tal vez que los best-sellers comprados por moda o impulso presentarían una brecha mucho mayor entre compra y lectura que otros sectores, por ejemplo textos escolares.

Un modo alterno de percibir esta realidad será analizar su mercado, la tendencia general es un proceso global de conversión de los ciudadanos en consumidores, que implica el refuerzo tanto de la condición del libro como mercancía como del lector en consumidor. Los condicionamientos de compra incorporan así la impulsividad como uno de los rasgos que definen los hábitos de consumo.

El mercado de libros del Perú - Algunos rasgos

1. ¿Se gasta realmente un dólar por persona y año en libros en el Perú? Me parece que la respuesta es negativa, debe ser bastante más. El mercado informal de libros - la famosa piratería - se ceba en los libros con la misma ferocidad que lo hace con los DVD s de películas, es mucho más vasto que el oficial y segmenta los Niveles Socio Económicos (NSE) C, D y E, y un sector del B por las consabidas razones de precios. 

Es curiosa la semejanza de la segmentación de mercados en nuestras economías neoliberalizadas con los mercados negros de las economías controladas, cabría suponer que la apertura extrema al mercado no debiera producirlos, pero lo hace. El dominio oligopólico neoliberal no sería así menos asfixiante que el comunismo leninista. La gran brecha entre los costos / precios formales e informales genera la necesidad del apoyo del estado para sobrevivir a la competencia del más apto capitalismo popular. La brecha es tan ancha que los informales elevan los precios de oportunidad de los libros cuando acceden a los segmentos A/B, por ejemplo en el expendio de libros en los semáforos donde se detienen vehículos cuyos conductores son de un evidente y elevado estatus A/B. 

Ahora bien, en Colombia la cifra es casi el triple de la peruana, no sabemos qué tan informal es ese mercado, pero arriesgamos como hipótesis la posibilidad que ambos países tengan un nivel análogo de lectura y ventas reales de libros, sumando mercados formal e informal. 
  

2. ¿El poco gasto en libros se puede explicar por el bajo nivel educativo de los potenciales lectores? Quizá debiéramos empezar por explicarnos qué significa eso de "bajo nivel educativo". En el Perú los bajos niveles de comprensión lectora parecen bastante independientes del grado de escolaridad, es decir, hay poca correlación entre ambas. 

(Hipótesis: Si entiendes lo que lees es probable que tu capacidad sea mayor si tienes más años de escolaridad, pero si no entiendes lo que lees es también muy posible que tengas esa cantidad de años de escolaridad. En resumen: Nuestro sistema es tan asistemático, desigual y desequilibrado que no es posible afirmar si para una determinada persona en un determinado número de años de escolaridad se alcance un nivel determinado de comprensión lectora, o de cualquier otra habilidad intelectual, para el caso. 

La correlación parece estar más bien en la condición socioeconómica, intuición que sería magnífico alguien a quien le competa tratara de investigar.  

Pero parece claro que puedes tener varios doctorados y decir muy suelto de huesos que "nunca lees ni escribes" como cierto candidato presidencial, gobernador regional y rector de universidad peruana, hoy con posibilidades no del todo deleznables de alcanzar la presidencia de la república

La actitud social generalizada frente a la lectura es ambivalente, es sabida la brecha entre el poseer conocimiento y el poseer el "cartón" (título universitario) que lo "acredita", nadie en el Perú en su sano juicio sacrificará el segundo por el primero, pese a su nulo valor real: Leer es un saber prescindible, no lo es saber obtener el "cartón". La lectura como actividad parece limitarse a los sectores sociales que la perciben como un eventual instrumento de ascenso social, asociado al metarrelato moderno de "quien estudia, triunfa" (NSE B/C/D, gruesamente): El NSE A/B en el Perú no tiene el leer ente sus prioridades y no le dedica mucho tiempo, pues "ya llegaron / arribaron"; a la vez en el NSE D/E no se lee, primero porque el tiempo se dedica más a la supervivencia, y segundo porque la inversión en lectura se percibe inútil, no es tan costo-eficiente para "llegar / arribar", el narcotráfico y el clientelaje, por ejemplo, son mucho más rápidos.

3. ¿Quien es el comprador de libros en el Perú? Ensayaré una respuesta tonta: Compra el que tiene plata para comprar. Y ya este hecho dice mucho de lo que pasa aquí, pues se tratará entonces de ver donde está la plata, y eso puede hacerse mirando la oferta y la demanda: 

La oferta son las Editoriales y Librerías, cuyos formatos comerciales han variado poco en el último siglo, el marketing moderno no les ha llegado aún, básicamente porque mantienen una estructura de costos vetusta y mercantilista, basada en el "cholo barato" y la dependencia de subsidios y apoyos del estado. Los estudios de mercado revelan que dos de cada tres personas que entran a una librería no saben qué quieren comprar, sería interesante preguntarse qué se hace para capturarlos y escapar a los determinantes de un mercado artificial y deforme. 

La demanda es el público consumidor: El NSE A, principal beneficiario del acabado boom internacional de precios mineros tiene plata hasta por gusto, y aunque no lee ni compra mucho es el principal cliente de las Editoriales y Librerías formales; en tanto los NSE B/C cuentan con el número, pero no tienen tanta plata. Sin embargo, los B/C no son muy clientes de las empresas formales, los piratas ofrecen costos / precios de oportunidad competitivos, y la única manera en que es posible reorientarles los hábitos de consumo a los B/C es a la prepo, por ejemplo en el oligopólico segmento de los textos escolares, para lo que no importa que tan neoliberal seas, siempre clamarás por la intervención salvadora del estado.


4. ¿Cuál es, entonces, el problema de fondo del libro en el Perú? Evidente, la lectura y la comprensión lectora. Siempre que entendamos, claro, que decir el Perú es decir los 31 millones de peruanos (27 dentro, 4 fuera), no un puñado de empresas oligopólicas y sus argollas de propietarios y dependientes, cuyos intereses han de tomarse en cuenta, pero que no son los intereses generales.

Pero esto trae sus aristas: Las campañas de promoción de la lectura que hacen los editores y sus asociaciones son inevitablemente cortoplacistas y afectan el mercado de modo bastante tangencial.  Nos guste o no, el fomento de la lectura es algo tan estructural que solo el estado tiene la capacidad de lograrlo, porque leer tiene que ver con una política educativa más que con una buena intención, mercantil o no.

Colofón

El proceso neoliberal de generación de consumidores deja afuera el libro por la misma aparente razón por la que reduce el nivel de los contenidos educacionales en la TV de cable, que dejo a la astucia de mis lectores. El ascenso económico que España y Latinoamérica han vivido en estos años llevó a millones de personas a incorporar hábitos de consumo que no estaban a su alcance, pero fuera de la España postfranquista no incorporaron el hábito de comprar libros para leer, presumir, regalar o decorar los ambientes adquiridos en las burbujas inmobiliarias locales. Es posible que la motivación para la compra de libros que justifica el negocio necesite de la existencia de más lectores. Decirlo quema, pero para eso son las hogueras, que aunque quemen también iluminan la noche.

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